domingo, 14 de noviembre de 2010

Contámelo al Oído

Menos mal que en el número 57 de la mejor revista de Vélez (Obvio, adivinó, “La V de Vélez”) escribimos, en la Editorial, que “jugando así, podemos volver a campeonar”. Lo escrito, escrito está. Lamentablemente, para los agoreros del mal humor, para los alcahuetes, para los que traicionan la confianza, para los que dicen lo que no dicen y más aún para los mentirosos que estafan la fe de quienes les creen, en el próximo número se la transcribiremos textualmente, por si aún les queda alguna duda. Con aciertos y desaciertos. Así pueden comprobar con que facilidad caen algunos en el ridículo y, lo que es peor, ni colorados se ponen. ¡Qué barbaridad!
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Desde esta sección hemos creado personajes llamados “José...” (aunque en realidad fue el humorista Tato Bores quien lo usaba con mucha frecuencia). Nosotros tan sólo lo llevamos al papel impreso. Pero ahora hay otros que también lo usan. Bienvenidos sean. Siempre dijimos que copiar lo bueno. no es malo. Vayan nuestras felicitaciones a La Salada...
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Claro, dijimos La Salada... y muchos no entenderán nada. En La Salada se falsifica todo. Algunos lo hacen bien, otros son grotescos. Estos últimos jamás van a entender que la
imaginación y el talento no se posee sólo diciendo siempre “Sí, señor”. La alcahuetería, a veces, temporalmente, da un buen pasar, pero cuando se pierde la dignidad se hipoteca el alma. ¿Me explico?, diría un amigo...
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¿Qué pasará el año próximo? Hay elecciones y dicen que vuelve “El Cuarteto Imperial”: “El Rey...”, “El Chuchu”, “El Simpático de Flores”, “El Sastrólogo”. Si hablamos musicalmente, siempre fueron desafinados. Aunque algunos dicen que con ellos, normalmente, bailaron bien. Y qué podemos decir ante eso. Nada. Esperar que del otro lado se arme una buena orquesta, que no desafine tanto, donde uno toca el trombón y haya otros que toquen la pandereta. ¿Me explico? Hummm... ¡Cómo nos gustó este latiguillo!
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Bueno, bueno... todo llega a su fin. Los “chochamu” de la otrora y gloriosa agrupación dan por terminado un ciclo de estar del otro lado del mostrador. Taza, taza... cada uno a su casa, parece ser la frase de cabecera. ¿Quedará alguno? Siempre alguien queda por ahí. Se cambian la camiseta y siguen. Pasan a ser “Circulistas con cicatrices” de la primera hora. Eso existió, existe y existirá de por vida. Gritan acá y ponen el huevo allá. ¿Y los principios? ¿Los qué...? “Déjense de joder, el club nos necesita”, dicen muy sueltos de cuerpo.
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Hablando de “Circulistas”. Nos invitaron, de palabra, a la cena de la Agrupación oficialista, que se hará próximamente. Creemos que se trata de un chiste. De confirmarse la invitación, le sugerimos que la misma nos la envíen por escrito. Inferimos que, si no es un chiste, querrán invitarnos para lavar la imagen de aquella cena que organizo esa mism Agrupación, donde la comida fue de cuarta, parecía de utilería. No entendemos el motivo de esta sugestiva invitación. ¿O acaso querrán envenenarnos?
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Tal vez hay cosas, como la tratada en el párrafo anterior, que nosotros no entendemos. A lo mejor la gente de esa Agrupación intente copiar a la Comisión del Centenario que invitó a un desayuno, para la próxima semana, en la Villa Olímpica, a la actual Comisión Directiva. Sí, sí... leyó bien. ¿Qué tendrá que ver con los cien años del club? Como nuestro objetivo en la vida es sumar, le proponemos a los organizadores una serie de inquietudes. Por ejemplo: para quedar bien con el “Raffa” sabemos que usa zapatos de “Izquierdo”, son “toraba” y no son malos. A un vice, que dice saber de fútbol (en realidad, el único que sabe de fútbol es el Editor de este “pasquín”), le gustan las pastas; podrían obsequiarle entonces una “Pasta Linda” o, sin gastar tanto, una crema de afeitar, así deja la brocha. No sería un mal regalo. En fin, hay tantas maneras de congraciarse con el poder, muchachos. Por los dudas, como dice un amigo llamado “Arturito”: “tomémonos de las manos y todos juntos exclamemos: ¡Ommm... Ommm”.
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El fútbol es pasión, dicen muchos. Y tenemos que reconocer que algo de razón tienen, porque cada uno expresa sus alegrías o sus tristezas como lo siente, pero entre festejar un gol con el puño crispado o con sonrisas preferimos esto último, Es un divertimento, aunque para algunos será un laburo. No es nuestro caso. El otro día, en Banfield, escuchamos a nuestro conocido “José Marcapasos” gritar un gol... y tres segundos antes del resto de quienes lo rodeaban. Consultado al respecto dijo: “Si soy el que más sabe de esto, como no me voy adelantar a los hechos. Mi visión futbolística me habilita”, dijo... Pensamos “se agrandó Chacarita” y enseguida le mandamos la repregunta: ¿Y por qué no gritaste el primero?. La respuesta fue clara y contundente. Nos dejó con la boca abierta: “si el que hizo el gol no lo gritó, ¿por qué lo tengo que hacer yo...”. Olor a goma quemada.
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La respuesta nos habrá dejado con la boca abierto, pero nuestra cabecita no para de pensar... ¿Quién le paga el sueldo, la prima y los premios? ¿Quién les metió en el bocho a los jugadores que no se debe gritar un gol? Si al fin y al cabo el gol es el orgasmo del fútbol. ¿No es una falta de respeto al hincha, al club, defender una camiseta y casi ponerse a llorar cuando se le hace un gol a otro? No decimos que haya que besarse la camiseta, como también hicieron algunos en otras épocas, porque ese es un acto de hipocresía. Y menos aún besarse los muñecas, o mirar al cielo, incluso cuando se convierte un penal, aunque se tenga un 90% de posibilidades de convertir... pero hacer un gol y no gritarlo... Dejémonos de joder. Pensamos que hubiese sido de la vida del “Toti Iglesias” sin poder gritar sus goles, ya que jugó en catorce equipos. ¡Basta de tonterías, por favor! El respeto se expresa de otra manera. Primero, comportándose como caballeros con quién lo contrata y entendiendo que el público, de la misma manera que aplaude o felicita, también tiene el derecho de mostrar su disconformidad.
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Para terminar. Otra vez nos aseguran que hay expresiones de algunos, diciendo: “eshos no quieren a Véle, no quieren”. Muchachos, ¿qué tiene que ver Vélez con algunos dirigentes? Lo vamos a aceptar como una chicana política, pero cuando nos nombren y no haya política de por medio, como hizo el representante soviético en Liniers, al otro día tienen una carta documento. Así van a tener que explicar el cómo y el por qué dicen lo que dicen. ¿Me explico? ¡Córtenla con los latiguillos! Hasta la próxima...

sábado, 13 de noviembre de 2010

Así Si

Sin dudas este equipo se debía una actuación de semejante envergadura como visitante. No sólo por la autoestima de los jugadores, sino también para devolverle al hincha de Vélez esa confianza que había perdido luego de la derrota frente a Boca y los empates sin gusto a nada contra Arsenal y San Lorenzo. No alcanzaba con la victoria frente al último, Quilmes, que sirvió para sacarse la presión del karma de no poder triunfar cada vez que se salía del estadio José Amalfitani.
Dejó mucha polémica la tapa y la nota del último numero de “La V de Vélez”, con el titulo “PROHIBIDO GANAR DE VISITANTE”, pero es nuestra manera de hacer periodismo, reflejando lo que el hincha siente aunque parezca políticamente incorrecto. No nos gusta decir que no ha pasado nada o practicar el propagandismo a favor de la comisión directiva, porque por suerte somos libres y no dependemos de las dadivas o sobres para ser complacientes y rehenes del poder.
Estamos convencidos que señalando los errores y criticando lo que, a nuestro entender, está mal es una forma de contribuir con nuestra institución. Quizá, a veces, seamos duros, pero no nos gustan las medias tintas, porque creemos que el lector velezano nos ha elegido como la revista para LEER y no para mirar buenas fotos. Es una forma ácida de reflejar algunos temas que nos interesa difundir de nuestro club. Sabemos que a muchos les cae mal, pero de eso se trata el periodismo, de molestar e inquietar al poder de turno. Nos propusimos desde esta publicación ofrecerle al lector distintas opiniones, transcriptas en columnas firmadas, y con la foto de cada uno que la escribe, donde la visión entre nosotros nos fortalece en el disenso en vez de debilitarnos en el DISCURSO UNICO como algunos pretenden imponer. Y créanos que este es nuestro mayor capital. Es la manera que cada uno saque sus propias conclusiones.
Volviendo a la reacción del equipo frente a Banfield pensamos que es como consecuencia del post-partido en Rosario, frente Newell’s, donde parecía que se caía todo. Recordemos la pelea publica de Ricardo Gareca con el diario deportivo Olé, por una supuesta discusión con Leandro Somoza en el vestuario. Este entredicho dio la sensación de fortalecer al plantel, que se puso como meta pelear el campeonato dejando las diferencias (QUE LAS HAY Y SON INOCULTABLES) para cuando finalice el torneo. Y que este desgaste del que tanto habla el técnico de Vélez, en la relación con sus dirigidos, se estire lo más posible para llegar a un final feliz.
Esto quedó reflejado en el triunfo ante Banfield, el tercer mejor equipo del fútbol argentino, después de Estudiantes y Vélez, en un gran partido, donde nuestro equipo recupero esa mística de campeón que no le veíamos desde aquel campeón del Clausura 2009..
¿Por qué? Porque se vio un equipo con hambre de gloria, que dominó a un gran rival como es el conjunto que dirige Julio César Falcioni durante setenta de los noventa minutos y porque, además, revirtió los dos empates transitorios de su rival demostrando un gran temple, con un poder ofensivo envidiable para este alicaído fútbol argentino, conformado por Santiago Silva, Juan Manuel Martínez, Maximiliano Moralez y este recuperado “Churry” Cristaldo.
Está claro que no hablamos de un equipo perfecto ni mucho menos, ni que antes éramos los peores y ahora somos los mejores, porque seguimos sosteniendo que el equipo todavía extraña a Nicolás Otamendi y a Marco Torsiglieri, que la dupla Víctor Zapata-Leandro Somoza no termina de complementarse a la hora de iniciar el juego o en lo relevos defensivos. O que este Augusto Fernández que no conforma a casi nadie y que desnuda problemas a la hora de retroceder por su lado, en yunta con Fabián Cubero. En cambio vemos a un Marcelo Barovero cada vez más seguro a la hora de salir a cortar esos centros que nos hicieron mucho daño en este último año y medio.
Usted se preguntará si alcanzará para el objetivo final. Todavía faltan seis fechas y si bien Estudiantes lleva una ventaja y se lo ve sólido, aunque no tenga delanteros, es un gran equipo y hay que respetarlo, pero el triunfo en el Florencio Sola cambió los humores en el mundo velezano y es un buen indicio para lo que queda.
La imagen de Ricardo Gareca en el grito del tercer gol, conseguido por el “Churry” Cristaldo (había entrado por Augusto Fernández) desnudó la angustia que tenía el técnico acumulada y ese desahogo se mezcló con la satisfacción de habérsela jugado todo con el cambio ofensivo.
ASI SI VELEZ.

Hernán Poggi

Los Dictadores

Cuando Raúl Héctor Gámez, más conocido como “pistola”, dice en algunos programas partidarios de Vélez que no quiero al Club Atlético Vélez Sársfield “porque este Cavallo se la pasa hablando mal de Vélez”, me recuerda a los distintos dictadores que tuvimos que sufrir en el país, que con la colaboración de mucha civilidad, “los colaboracionistas”, a los críticos se los tildó de antiargentinos, repasemos discursos y declaraciones de Uriburu, Onganía, Levingston, Lanusse, Videla, Agosti, Bignone, Galtieri y Massera, el recientemente fallecido, y veremos que el lenguaje utilizado es el mismo conceptualmente, tanto en la política nacional como en la política de un club, dado que estos son países en chiquito.
Las fuerzas armadas siempre apelaron a lo nacional, contando para ello con escribas civiles, más los denominados “notables”, en el Proceso de Reorganizacion Nacional, por ejemplo armaron su salida electoral con el Dr. Alejandro Orfila, Secretario General de la OEA (Organización de Estados Americanos) y con el Dr. René Favaloro, entre otros intentos, Favaloro que supo poner sus dineros en bancos de hoy desaparecidos empresarios “exitosos”, el mismo cirujano que declaró “si gana Menem me voy del país”, hasta que lo llamaron y le dieron a su Fundación la explotación de 5 circuitos cerrados de televisión de carreras de caballos, es el mismo médico, reconocido por muchos en su tarea específica, pero como ciudadano le fascinaron las luces del poder, militar y/o civil.
Massera designado en su cargo por Perón, ligado a José López Rega hasta que la CGT, con el velezano Adalberto Wimer al frente, pidió su renuncia, después del denominado Rodrigazo en junio de 1975.
Massera ambicionó ser Perón, como tantos otros, y tuvo mucha mano de obra a su disposición, por ejemplo, en el periódico “Convicción,” luego diario, que dirigió el civil Hugo Ezequiel Lezama, colaborando muchas firmas que hoy se las puede leer en otros medios escritos y ver y escuchar en los electrónicos, además Massera armó el partido para la democracia social y en la elección de 1983 obtuvo más de 30.000 votos.
Los integrantes del autodenominado Proceso, todo el tiempo escribió y habló sobre los antiargentinos, como teniendo ellos el ADN de la argentinidad, como Gámez, que él tiene la sangre de todos nosotros y la graduación velezana, según los diferentes RH, como por ejemplo, perseguir a Héctor Gaudio, que como presidente fue el de la gestión más exitosa en lo futbolístico e institucional, en la década del 90, comparándolo con la gestión Amalfitani o Petracca, a quien también señaló como gran delito, SER DE RIVER, parece que el exámen de sangre según los protocolos GAMEZANOS arrojaron esos resultados peligrosos para la convivencia de otroras racingistas devenidos en cruzados y talibanes velezanos, dictaminando desde el bar en que maneja a nuestro club, que es lo que está bien y lo que está mal. Para Gámez señalarme como antivelezano es preservar su poder durante 14 años, que por nada del mundo desea abandonar para regocijo de la elite armada con fachadas ecuménicas, mientras dispara todo tipo de mentiras y disparates contra el que no piensa como él y su séquito iluminado con obediencia debida.
El Siraulismo generó una metástasis que será difícil, no imposible, de extirpar del cuerpo velezano. Mientras algunos beben las mieles del poder, nos están dejando un club vaciado en su espíritu de sociedad sin fines de lucro, transformándolo en un country en el que se venden jugadores y se compran matungos, con apenas 200 abonados a plateas, como debe tener un club de primera B, con algo así como 14.000 socios en condiciones de votar y con casi $3.000.000 de déficit mensual operativo.
No quiero el Vélez de los últimos 14 años. Quiero al Vélez ganador de todo con 60.000 socios y muchos más hinchas alegrándonos por todo esto más los logros futbolísticos, como en la gestión de la integración, a su frente, Ricardo Petracca, Héctor Gaudio y Norberto Scipione.
A fin de mes se votará en Haití, se presentarán 19 candidatos a presidente, después del Tsunami, maremoto, terremoto humano, apareció el climático en el último enero, como secuela hay más de 1.000.000 de mortales a la intemperie y se sumó el huracán Tomás, en estos días, que vuelve a castigar a los mismos excluidos, por eso me siento haitiano, como en febrero último me sentí chileno por lo que les ocurrió en lo climático. Si el presidente chileno, democráticamente elegido, tiene sus cientos de miles de afectados por los terremotos, sin solucionarle los problemas, pero salió a vender en gira por Europa la heroicidad de rescatar a solo 33 mineros, cuando todo el sistema de minería en Chile como en tantos otros “paisítos” genera muertos regulares desempeñando esa noble tarea. ¿Cómo el Gamizmo no va a salir a vender su gestión como exitosa, sin logros internacionales, con una gran angustia de caja en cada ejercicio, imposible de parar porque tienen el respaldo de los votos?
Repasemos:
Darío Tonón, socio vitalicio, que sigue a Vélez Sárfield con producción privada con “Vélez y su mundo”, por AM 670 Radio Antártida de lunes a viernes a las 19 y transmitiendo a Vélez de donde juegue, discriminado de todas las demás transmisiones, que hacen su tarea en las cabinas y pupitres respectivos
Walter Aldaba, como socio y ex representante de los mismos, que cumple su tarea profesional como Jefe de deportes de “Crónica”
Ángel García, editor de la revista “La V de Vélez” desde hace 3 años y que se entrega cuando Vélez juega de local, con apoyo privado, discriminado por el club sin acreditación ni de local ni de visitante, con prohibición de ingreso.
Hernán Poggi, creador de “Vélez a Fondo” por AM 690 k 24 en radio, de lunes a viernes a las 22, en otra producción privada discriminado en las acreditaciones y lugares de trabajo, más el empresario exitoso como Hugo Basilotta, con sus propuestas y críticas más los muchos Gastón Montaña, de Martín Coronado, que nos siguen, somos un equivalente al servicio meteorológico que alertó del Huracán Tomás, en Costa Rita con 22 muertos, que alertamos a la Gobernación de Formosa e Intendencia de Pozo del Tigre, a más de 200 kilómetros de la capital provincial, con tormentas de viento, agua y granizo que arrancó los árboles de raíz y voló un pueblo dejando media docena de muertos y centenas de heridos, con la comunidad Pilagá, que a 20 días de padecer el fenómeno meteorológico todavía padecen las secuelas. Por eso me siento Costarricense y Formoseño, pero ojo, las autoridades no le hicieron caso a los pronósticos y a los alertas meteorológicos.
¿El huracán Tomás es antihaitiano, es anticostarricense, los temporales en Pozo del Tigre son antiformoseños?
¿El huracán Gámez, el temporal del Gamizmo son fenómenos climáticos o son humanos respaldados por los socios que lo votan?
Los que alertamos, describimos hechos, nos basamos en la acción, interpretamos y decodificamos cosas sueltas, leemos entrelíneas, comparamos las contradicciones y los resultados. Con el Gamizmo, hasta acá, somos un club de cabotaje endeudado por el fútbol, porque hemos dejado de ser un club social y deportivo para ser un country futbolístico. En la república de Peronlandia, en la Ciudad de Macrilandia y en el devenido club de Gamezlandia, se exalta el culto al personalismo. No soy antinada, no me gusta el maniqueísmo, no me gustan los blancos y negros, reivindico el arco iris, no me gusta que pasen lista para ver a quien hay que linchar, cuando digo no me gusta hay que leer “no me adhiero”, no me gusta el país de Boca- River, soy de Vélez.
Como ciudadano ¿puedo?...
Vesitos Velezanos

Arturo Cavallo
arturocavallo@hotmail.com
www.arturocavallo.com.ar

martes, 12 de octubre de 2010

Todavía Están a Tiempo

Mucha agua corrió debajo del puente del fortín. En las últimas semanas empató con Arsenal, venció a Olimpo y perdió con Newell´s. Aún así, se mantiene entre los escoltas del torneo, siguiendo de cerca a Estudiantes, rival de la fecha 12. Bajos rendimientos, ¿problemas en la interna? Y dudas en la continuidad del DT… todo en menos de un mes.
Atrás quedaron las victorias y lujos de las primeras fechas. Incluso pareciera que fue otro equipo. La Copa Sudamericana quebró el rendimiento y la interna del equipo y de ahí en más, no se volvió a recuperar el nivel. Algunos jugadores no están en su mejor momento y otros pasan desapercibidos durante los 90 minutos.
Una nota en el sitio de internet CanchaLlena.com (el portal deportivo del diario La Nación) dejó en evidencia los problemas que atravesaría la interna del equipo. El eje del conflicto serían los llamados “referentes” y sus planteos hacia Ricardo Gareca luego de la eliminación en manos de Banfield. Afirman que ahí se quebró la relación. Ya sea verdad o mentira, lo cierto es que desde ese partido el equipo bajó mucho su nivel.
Primero fue el turno de ir a visitar a Arsenal a Sarandí y allí Vélez no pudo quebrar el empate. Tanto Barovero como Campestrini hicieron lo imposible para que sus equipos no pierdan. ¿El fortín dejaba dos puntos en el camino o rescataba uno de visitante? Gareca se encargaría de contestarlo al remarcar que el punto servía si luego se le ganaba a Olimpo.
Y ese partido iba a llegar un viernes por la noche. Vélez recibía en el Amalfitani al débil y necesitado Olimpo. Frente a un equipo en esas condiciones, los jugadores del fortín inflaron el pecho y pasaron por arriba a sus rivales. Fue un 3-0 contundente… como no podía ser de otra manera. Con esa victoria, cobraba otro valor ese punto en Sarandí… ¿Cobraba otro valor?
Una semana después, y ya con Estudiantes en la punta del torneo, había que visitar a Newell´s en Rosario. Un equipo sólido y fuerte que venía de una seguidilla importante de partidos de copa y campeonato. Allí llegaría otro duro golpe para el fortín. Pese a jugar un buen primer tiempo, Newell´s terminó sellando un 2-0 acertando en los momentos justos. Vélez nunca reaccionó. Esa derrota no hiso más que profundizar el mal momento que atraviesa Vélez cuando juega de visitante.
Con esos resultados, hubo que analizar el rendimiento de algunos jugadores que no están cumpliendo las expectativas. Primero el más jóven: Ricardo Álvarez está lejos de tener el rendimiento del torneo pasado y cada vez que entra al campo se lo nota en otra sintonía, con poca confianza. Otro de los que entran y no consiguen marcar diferencias es Cristaldo, que todavía no se reencontró con el gol. El churri tuvo situaciones para convertir, pero falló siempre en la última decisión.
De ellos hay que pasar a los más experimentados: Zapata, Somoza y Cubero. Ninguno de los tres está aportando al equipo lo que se necesita. Zapata no pesa en la ofensiva, Somoza falla más de lo que acierta y Cubero ni defiende ni ataca. Peor aún, los que entraron en sus lugares (Canteros, Razzotti y Díaz) hicieron un buen trabajo y ya no saben cómo pedir una oportunidad al DT.
Entre los de arriba, Santiago Silva no atraviesa su mejor momento. En estos partidos estuvo lejos de poder convertir y envuelto en demasiadas discusiones. Incluso, algunos hinchas lo ven con más kilos que en su regreso de Banfield. Este caso, por ahora, parece sólo cuestión de tiempo, confianza y trabajo de equipo (para que, por ejemplo, le llegue una pelota limpia para definir).
Ahora, la lesión de Iván Bella le dará una nueva oportunidad a Augusto Fernánez, quien todavía no demostró su valor como refuerzo. Desde que llegó, el ex River tuvo buenos y malos partidos y luego las lesiones lo mantuvieron alejado por varias semanas. Pagó el precio de no poder hacer la pretemporada completa y la falta de ritmo le pasó factura.
Con este panorama, Vélez sólo está a cinco puntos del puntero y en unas semanas le toca enfrentarlo en casa. Esa será la oportunidad para que los jugadores tomen conciencia, dejen atrás las supuestas diferencias y demuestren que están a la altura de un club centenario. Todavía están a tiempo…

Darío Salazar
www.planetavelez.com.ar

lunes, 11 de octubre de 2010

Ponga Huevo Fortín, Vaya al Frente...


Venimos de disfrutar una Fiesta Magna única, inigualable, colosal, otra perla de emoción para la Familia Velezana como lo fue aquella Caravana multitudinaria de principio de año. Toda la Gloria junta en una sola jornada, 100 Años de un gran Vélez que se vivió con toda la euforia y toda la pasión. En el año Centenario seguimos disfrutando de la magnificencia del Club distinto, diferente, envidiado. Y fue momento para las lágrimas sentimentales, para el recuerdo a nuestros antecesores que ya no están y que abrieron paso para que estas generaciones puedan venerar lo que supieron/supimos conseguir. No hay duda que cada paso de este 2010 trae aparejado un motivo para brindar por este cumpleaños, siempre es buena la ocasión de levantar una copa y sentarse a apreciar la Institución modelo que amamos con toda nuestra alma.
Claro que después hay que pasar al fútbol propiamente dicho; el vértigo impone esa vorágine. Está más que claro que el mejor regalo para este Gran Cumple sería bordar una estrella más en nuestro escudo. Queremos, anhelamos y deseamos una nueva vuelta olímpica para coronar todos los festejos que se vienen haciendo. El sueño principal, esa obsesión llamada Libertadores, quedó trunco y para otra ocasión. En menor escala, la Sudamericana aparecía como un premio consuelo y sin embargo muy tempranamente se dijo adios sin pena ni gloria. Queda, al cabo, la revancha y el objetivo de este Apertura que aparece como el último de los placeres que quedan en la mira. Se arrancó con todo el furor, con todo el ímpetu, considerado por propios y extraños como el mejor equipo del fútbol doméstico, y sin embargo ahora, con la mitad del camino recorrido, nos encuentra un poco rezagados en relación a toda la expectativa generada. Con una explicación a la vista: la falta de cosecha fuera de casa. Cuando en el Santuario Amalfitani se arrasa y se impone un respeto que nos infla el pecho, el asunto decrece totalmente en rodeo ajeno. Esa falta de equilibrio retumba en el ánimo y el asunto luego es remar y remar para volver a tomar posiciones de liderazgo. Es tan solo un llamado de atención si queremos pelear hasta el final; no caigamos en la intolerancia desmedida ya que aún nos encontramos entreverados en el lote de vanguardia. Confiamos en Gareca y su equipo para enderezar este rumbo que no está perdido, pero si a veces desorientado. Faltan muchos puntos en juego, todavía nos queda enfrentarnos al transitorio líder en lo que será una final anticipada y sabemos del potencial que tenemos para afrontar esta decisiva recta final.
En tanto, hay un Pueblo Fortinero que no baja los brazos en su entusiasmo. Que alienta, que empuja y que acompaña como siempre. Que desafió hace una semana las viscicitudes de un piquete en la ruta en un día laborable y estuvo haciendo el aguante en Rosario. Por eso, señores jugadores, estaría bueno –además- que al menos saluden y levanten los brazos aún en la derrota para esas huestes que de todos modos los aplaudieron. No perdamos de vista este detalle que aunque para ellos sea nimio, para el que dejó todo por soportar el combo fuga de trabajo/piquete/trayecto/cansancio, lo menos que espera es un “mimo” de sus representantes/ídolos/gladiadores. Todo suma, la armonía entre las famosas “cuatro patas” no debe resquebrajarse bajo ningún aspecto. Por eso también queremos(deseamos) alejar esas versiones que hablan de problemas de vestuario muchas veces desmentidas y que desde nuestro lugar es imposible descifrar. Paremos la pelota muchachos; levantemos la cabeza y empecemos a distribuír, hay material de sobra para devorarse todo lo que se ponga enfrente. Es solo cuestión de proponérselo seriamente.
Un nuevo partido como en esta ocasión en Casa debería ser el puntapié inicial, otro punto de partida para apuntalar el despegue definitivo. Se torna imperiosa la victoria y después sí empezar con la cosecha en calidad de visitante. Acá estamos, calentando las gargantas para alentar una vez más, para enterrar el último tropiezo y retomar la senda de la alegría. Como siempre decimos, y ahora más que nunca, Ponga Huevo Fortín Vaya al Frente… Ponga huevo que hay que ganar. Te lo pide toda la gente, la que nunca te vá a abandonar.

Daniel Ortiz

martes, 5 de octubre de 2010

El Irrepetible Beto Conde

Hace poco, Rolando Hangling (vestido), preguntó a Raul Gamez por sus ídolos futbolísticos, A Gamez Se le ilumino la cara cuando puso en su boca el nombre de Norberto Conde. Yo dije “al fin algo profundo em une a este hombre, El Beto Conde fue mi primer ídolo, claro que los que no somos ya unos viejos chotos como Raul y yo no saben mucho de este extraordinario jugador de vestía la camiseta de Vélez creyendo que era un frac de gala. Por ello quiero hoy, nada menos que en el centenario del club, dar a conocer a todos a quien admirábamos los chicos del oeste de aquellos años.

Voy a empezar hace exactamente 60 años en la manzana delimitada entre Guardia Nacional, Emilio Castro, Basualdo y Manuel Artigas. Allí había una cancha de fútbol que cuenta con una historia futbolística que puede provocar la envidia de muchos potreros; se llamaba la cancha de los “Sin Iguales”. Entre los tantos excelentes equipos barriales que ahí jugaban se encontraba “Corvalán” (club que hoy existe en la calle Tapalque entre Araujo y Basualdo), en ese equipo jugaba como marcador de punta derecha (half derecho, o 4 para la época) uno de los mas grandes ídolos que el Fortín le mostrara luego al mundo futbolístico. Quien escribe la nota, con apenas cinco años de edad, se escapaba de su casa, cruzaba Alberdi sin permiso y se subía a un banquito que tenía la precaución de llevar para elevarme por encima del público que copaba la cancha y poder disfrutar de aquellos memorables partidos. Si tengo una asignatura pendiente en la vida es no haber podido jugar nunca en esa canchita llena de gloria; la caída del gobierno peronista en el año 55 pasó el terreno a manos privadas y luego a la construcción del Colegio San Pio X; Pero cada vez que pásó por esa calle no puedo evitar recordar a ese jugador flaco y narigón que jugaba para “Corvalan” y que en unos pocos años más se iba a convertir en uno de los grandes jugadores y goleadores que vistieron la V de Vélez. Es que de quien estamos hablando es de Norberto “Beto” Conde, integrante de aquel equipo subcampeón del año 1953 de ese Vélez al que Amalfitani comenzaba a darle forma.
Hoy, comn tantos triunfos encima, muchos jóvenes se preguntarán cómo la gente de Vélez festejó tanto un subcampeonato. Seguramente no les contaron que salvo los autodenominados 5 grandes nadie tenía derecho a salir campeón (si alguien más se coronaba y tenía la cantidad suficiente de socios pasaba a tener 3 votos en AFA y a los “grandes” se les desarticulaba la hegemonía). Por eso a Vélez le robaron en el Monumental en un partido que termino 10 minutos más tarde (y con nueve hombres) hasta que River pudo empatar 2 a 2 con un gol de Mantegari y a la postre salir campeón, Si el resultado se hubiera mantenido, si el partido hubiera terminado cuando correspondía, Vélez tendría su primera estrella fechada en 1953.
Aquella delantera formidable la componían Sansone, Conde, el “maestro” Ferraro, Zubeldia y Manzi o Mendiburu. Los dos delanteros de área conformaban la pareja derecha Sansone, Conde; Ferraro pivoteaba, Zubeldia era el peón de brega, hoy se le llama volante de contención, un símil de Zapata, y el puntero izquierdo que cumplía un rol parecido a Papa, bajaba a defender y atacaba por la punta izquierda. Ese equipo de Vélez donde Norberto Conde era una de sus principales figuras también escribió una parte importante de una historia a la que hoy le festejamos 100 años. Como bien decía Mempo Giardinelli en el cuento “El Hincha”, cuando Vélez jugaba de visitante y no podíamos ir (en esos años no había micros y menos aún gratis y a Vélez sólo se lo transmitía cuando jugaba con los llamados “grandes”) escuchar en la radio el timbre y el consiguiente ¡!!Gol de Vélez!! Conde era una feliz constante, que luego seguía yendo a la esquina a esperar que se hagan las 9 de la noche y comprar la “sexta” con la síntesis del partido.
Norberto Conde fue para nuestra generación el primer ídolo que trascendió más allá de Vélez. Todos los años al finalizar los torneos los diarios hablaban que los llamados “grandes” iban a contar con él, la angustia invadía los corazones de la gente de Vélez y provocaba mi desazón; con mis 9 o 10 años, me paraba horas y horas en la esquina de Corvalán y Tapalque para poder verlo y decirle que no se vaya.
En aquellos años la selección se formaba con jugadores de los mejores equipos, como no podía ser de otra manera, el “Beto” estaba entre ellos, pasó a ser un jugador de elite y comenzó a codearse con los mejores. De los “Sin Iguales al Monumental”, un viaje muy rápido al éxito. Junto a Norberto Sansone integró la selección en un memorable partido frente a Italia.Una Italia que contó con una hinchada impresionante en River, eran los años que nuestros abuelos que habían venido “hacer la América” y engrandecer el país, eran padres aun. Ese partido lo ganó Argentina 1 a 0 con gol de Conde, la TV ya había llegado al país pero muy pocos la tenían, ese partido lo vi y lo viví en blanco y negro en un Garage de una casa de la Avenida Bruix casi esqina Alberdi, rodeado de gente de otros clubes. Si la memoria no me falla, el gol fue en el arco de Alcorta, salí corriendo hasta Alberdi a dar vueltas y saltar como un descosido (en esos años gritaba los goles). No me olvido del orgullo de volver el lunes al colegio con el pecho hinchado y agrandado como alpargata de gordo, Me acuerdo como si hubiera sido ayer que a las siete de la mañana ya estaba levantado, quería ir antes que abriera el colegio, “hacer la previa” hablando del Beto. Esa fue una de las tantas alegrías que me brindo Norberto Conde por eso para mí es una pieza fundamental de estos 100 años del club.
La carrera de Conde siguió cosechando glorias hasta que, como dicta la vida, un día se fue de Vélez. Todo llega su fin, hay tiempos biológicos inevitables, nadie. El jugador explosivo y goleador que disputo 224 encuentros con la camiseta de Vélez en los que marcó 108 tantos, le dejó paso a otro, con una faceta que nunca le habíamos descubierto: la de un jugador pensante, estratega y armador que otros clubes disfrutaron. Pasó a Huracán en 1959 (como luego haría Willington) y en el 61 a Atlanta. En Villa crespo tuvo una actuación fundamental en una campaña memorable de ese club. Luego de tres destacadas temporadas con los Bohemios (y un corto paso por Ferro) regresó a Vélez, donde se despidió del fútbol argentino (disputó algunos encuentros jugando para el Deportivo Cali de Colombia en 1966 antes de retirarse).
En la selección se detsca su participación en el plantel que obtuvo el Torneo Sudamericano de Fútbol de Chile en 1955 y varios encuentros amistosos y eliminatorias mundialistas.
Con la celeste y blanca dejó una anécdota jocosa que él niega rotundamente; pero les aseguramos que algo ocurrió. Ingreso por Labruna en un partido por la Copa Roca ante uruguay, el partido lo ganaba fácil Argentina, pero ante los ojos de todo el estadio salió desmayado a los segundos de ingresar al campo de juego, parece que un golpe en la mandíbula del central uruguayo Matías González (uno de los protagonistas del Maracanazo). Conde le habría largado un “¿cómo vamos?” mientras se arreglaba los pantaloncitos para empezar a jugar, Argentina ganaba por tres goles y el temperamental uruguayo lo tomo (tal vez con razón), como una cargada.
Hoy, a todos los que lo hemos disfrutado como jugador de fútbol nos alegra verlo caminar por las calles de su barrio, el mismo barrio donde paso toda su vida; se lo suele ver por Escalada casi Chascomus, en el comercio de Antonito Schinocca, otro hincha de Vélez. Disfrutó la fama y que se quedó en el mismo lugar donde creció y se formó, eso no es poca cosa ¿no les parece? Para terminar este homenaje sólo me resta decirle Gracias Beto, gracias por todas las alegrías que nos hiciste vivir, gracias por tus goles pegándole de aire y como venía, esa tribuna, que hoy es visitantes, muchas veces vibró al conjuro de tus goles, no solo la gente, también el frío cemento se contagiaba y parecía que se movía, pero sólo estaba aplaudiendo.

Angel García

lunes, 4 de octubre de 2010

Alonso Jugó en Vélez

Promediaba el primer tiempo de un caliente partido de Copa cuando un rival brasilero cayó aparatosamente al piso y, “argentinamente”, sin asegurarse que el árbitro cobrara el faul (o más bien, para asegurarse que el árbitro cobrara el faul) tomó la pelota con las manos como quien salva a un bebé de una caída fatal.
Pero estas mañas quedan en los brasileros como en los japoneses hacer pogo; el réferi no compró y cobró mano a favor de Vélez. En ese momento recordé en voz alta “Eso lo hacía Alonso, claro, quien no le iba a cobrar a Alonso, más con ese adiestramiento colectivo increíble que tenía la tribuna de River para imponer fauls por aclamación masiva”; pero inmediatamente recordé: “aunque creo que en Vélez también lo hacía”. En ese momento mi sobrino adolescente me corta sorprendido; “Tío ¡¿Alonso jugó en Vélez?!”.
Para mí (y para los cada vez menos gustadores del buen fútbol), que uno de los más exquisitos jugadores de la historia haya lucido la V en el pecho es un orgullo; y el hecho de notar que las nuevas generaciones de hinchas conocen a Alonso pero no saben que jugó en nuestro club me llama a iniciar una reparación histórica.
No se asusten los antigallinas, esto no va a ser nada que se le parezca a una apología del Beto en Vélez, pero si vamos a poner las cosas en su lugar lo más objetivamente posible.
Introduzcamos. Maradona fue para mí (y para casi todo el país) el mejor jugador de todos los tiempos. Sin embargo, a pesar de verlo poco, considero que Pelé lo superaba en estética de juego. Maradona era un futbolista adaptado al juego que irá dominando crecientemente al fútbol mundial desde los años 70 hasta volverse absolutamente hegemónico con el triunfo de Italia en España 82. Era un fútbol de pocos espacios y marca personal férrea; lo que se imponía era aprovechar al máximo los pocos metros que el rival dejaba. Diego era físicamente ideal para este fútbol, la cintura cerca del piso le permitía quebrarla a discreción y su fortaleza y habilidad de piernas le daban un veloz pique corto con impecable dominio de pelota, pero ese dominio era siempre llevando el balón por detrás del eje del cuerpo, la imagen es de “maraña”, de juego de despliegue reducido.
Pelé era un jugador elegante, dueño de amplias extensiones de campo de juego, piernas (y físico) de atleta, la pelota siempre delante de su ser, el pecho y la cabeza en alto; su imagen recordaba al de un varonil y orgulloso bailarín de ballet. Así era Alonso, no gratuitamente le pusieron el “Pelé blanco” después de culminar ante Santoro la obra que Pelé dejó inconclusa ante Mazurkiewicz. Si de Maradona decimos “habilidad”, de Alonso debemos decir “destreza”, Maradona “resolvía” rápidamente el juego, Alonso “desplegaba” el suyo. El Beto era un jugador hecho para los amplios espacios del Monumental, mientras Diego estaba hacho para la pequeña y dificultosa canchita de la Paternal, dos exponentes del juego exquisito, el de la gambeta de espacios reducidos y el de la contundencia ofensiva del gran estadio. Por ello creo que junto con Bochini (el máximo exponente del juego de toque), forman la gran trilogía del fútbol moderno en la Argentina.
No me queda ninguna duda que tenía todo para escribir su nombre junto a Pelé y Diego en lo más alto de la historia del fútbol mundial ¿Por qué no lo hizo? Porque fallaba en algo en que el negro y Maradona descollaban: mentalidad. Alonso fue débil mentalmente, requería siempre la reconfirmación de lo que era de parte de los demás, necesitaba un marco favorable para potenciarse; a diferencia de Diego, que se agigantaba en la adversidad, Alonso mostraba sus falencias cuando lo dejaban sólo, por ello no pudo ser él en Europa, por eso sus conflictos casi adolescentes con Menotti que le impidieron ser la estrella del 78; apenas un pincelazo de su genio en un taco para gol. Todavía hoy lo podemos ver por TV inseguro de lo que fue, defendiendo una jerarquía que a nadie se le ocurriría negar.
Este Alonso, tan extraordinario como débil, fue jugador de Vélez.
Esto en su momento fue un orgullo para todos los velezanos, incluso para quienes más lo defenestran hoy. Es que era una contundente señal de crecimiento de nuestro club. Alonso no habría accedido a jugar en Argentinos, ni siquiera en Huracán o Central; que aceptara jugar en Vélez significaba que Vélez tenía ya la categoría suficiente para contenerlo. Petracca (decidido a ganar un título, más allá de las pavadas que digan hoy algunos contra esa realidad), armó un verdadero “dream team”; trajo al símbolo de Boca, Pernía; al arquero de mayor ascenso, Pumpido; al campeón del mundo, Killer y se aprovechó de la pelea del Beto con Di Stefano para tentarlo a mudarse a Liniers. Alonso, por las debilidades de su personalidad ya dichas, era de por sí conflictivo, Labruna lo manejaba paternalmente, pero ya no estaba; Alfredo Di Stefano esperó tener un campeonato en su haber (Nacional 81) y conseguir así la legitimidad necesaria para dejar de soportarlo. El 10 y el DT chocaron irreconciliablemente y en Liniers se estaba armando un equipo histórico, la propuesta de Petracca era suficientemente buena para agarrar viaje y Alonso salió a la cancha vistiendo una Sportlandia el 14 de febrero de 1982 para caer 0-1 en Rosario ante Renato Cesarini.
La siguiente fecha del Nacional 82 fue recibiendo a Guaraní Antonio Franco; a pesar de la derrota previa la popular local estaba llena, la barra lucía banderas nuevas, cuadradas y de palos. Todos querían ver a esa acumulación de estrellas que era Vélez, las adquiridas y las propias como Bianchi e Ischia; pero sobre todo querían ver al Beto con la camiseta de Vélez puesta. Me recuerdo un chico de primaria subido con otro puñado de congéneres al techo del bañito de la popular oeste, extrañado por el atronar de un Alooooonso Alooooonso saliendo de debajo de un enjambre de banderas azules y blancas, para mi ese era el grito símbolo de la hinchada que más odiaba (River nos tenía de hijo). También recuerdo a centenares de gallinas que no estaban dispuestos a abandonar a su ídolo, y menos a privar a sus ojos de sus artes. Aquella era una época más sana, los detectados (que no hacían mucho por esconderse) sólo recibían cargadas por la pérdida de su máximo fetiche en manos del club con más proyección de grandeza.
Pero Vélez no fue la excepción a la regla que dicta que las sumatorias de estrellas se resisten a convertirse en equipo, la campaña en ese Nacional fue muy errática. Alonso, venía del banco de River con poco fútbol y deterioro físico, más de una vez tuvo que hacer banco para entrar en el segundo tiempo por el Pino Hernández. Vélez se quedó afuera rápidamente con pena y sin gloria. Pero para el Metro, Lorenzo -con el fracaso reciente como espuela- logró amalgamar nombres e iniciar una campaña esperanzadora. Lorenzo empezó con su sello: 1 a 0 a Sarmiento de local jugando horrible. El Gráfico cita a un hincha: “Nos vamos a tener que acostumbrar a esto: un gol y a sufrir”. Pero por suerte el Toto comprendió que los nombres que tenía no coincidían con la mezquindad que lo caracterizaba. A Alonso lo liberó del rol de centrodelantero que traía del último River diciéndole “sos el mejor 10 de la Argentina”, lo libró a su creatividad y fue un 10 que se corría hacia el 9 (también como Pelé). Ischia se postuló como su JJ López. Cuando se iba arriba la movilidad del triángulo Bianchi – Alonso – Comas desarticulaba a cualquier rival.
El pico se alcanzó un sábado en el Amalfitani contra Argentinos. A Vélez le sobra equipo, gana 2 a 0 con brillo y, al fin, con un Alonso que vuelve a ser el Beto. El Gráfico habla del “talento lujoso de Alonso”, cada vez que tocaba la pelota era ovacionado por todo el estadio.
Se venía River, esperaba el partido con un tobillo dolorido después de un choque con Heredia, pero no se lo iba a perder. El Gráfico le hace una nota en la que habla más de River que de Vélez, un hecho imposible en el contexto absurdo del absurdo fanatismo actual. Pero Vélez había traído un símbolo de River, era más absurdo esperar otra cosa, en aquella época se entendía esto (y se “entendía” en general).
Alonso sale por primera vez al monumental con una camiseta visitante para hacer un gol histórico, de cabeza por encima de Fillol (Alonso, como Pelé, fue un gran cabeceador), el primer gol no gritado que recuerdo, no gritado por él, pero si con desenfreno por los miles de fortineros en la segunda bandeja; aunque no con tanto desenfreno como gritamos a nada del final el 3 a 2 de Lucero mientras las gallinas festejaban todavía un 2 a 2 casi sobre la hora remontando un 0-2 que parecía irrevocable teniendo a un Lorenzo en el banco.
Vélez llegó a la punta con Alonso al máximo, con todo el viento a favor. Pero una noche en Parque Patricio nos sorprendió un 0-3 recibido de parte de las ruinas de lo que había sido un gran equipo. Vélez piloteó unas fechas más, pero era evidente que se caía, y se cayó; y con Vélez se cayó Alonso. Sin el viento a favor Alonso no volaba, y en Vélez era un extraño, no había consideraciones, comenzó a escaparse detrás de sus nanas; dolores como el del tobillo que no le impidió entrar al monumental a llorar un gol rencoroso, ahora lo dejaban afuera con demasiada asiduidad, el público se impacientaba, el Alonsooo Alonsooo casi no volvió a escucharse nunca más.
Vélez perdió la punta y con ello la presión que Killer había sintetizado después de la primera fecha: “Tenemos la obligación de salir campeón y eso puede llevarnos al descontrol”. Se recuperó, y, sin presión recuperó también a Alonso. ¿Hasta cuándo? Hasta que fuimos a La Plata a bajar a Estudiantes y entrar de nuevo a pelear el título. En La Plata estaba un Bilardo ya pretendido por Grondona que necesitaba un campeonato para desplazar a Menotti. Vélez superó claramente a Estudiantes durante el primer tiempo, el gol era cuestión de tiempo y quedaban para ello 45 minutos más, pero una bomba en el vestuario de Vélez suspendió el partido. Un viejo “vivo” destronado por uno nuevo, de nueva escuela, con menos límites. Mucho después se completó el partido con un Vélez otra vez caído por la presión (otros eran más audaces), Estudiantes ganó 1 a 0, se fue directo al título y Bilardo a la selección.
La presión y la caída trajo a Vélez al Alonso conflictivo, su tendencia a pararse como centrodelantero definidor fue la base para chocar con Bianchi, "Jugando con un poco menos de egoísmo, hubiéramos hecho más goles", dijo el goleador, después de un triunfo ante River que pudo ser una paliza histórica. El 10 quería otro gol despechado ante su ex novia. Alonso contestó “Bianchi o yo”, se dijo que hubo manos al aire, pero encerrados a la vieja usanza se arregló el problema y ambos siguieron en el club, Bianchi metiéndola y Alonso saliendo del equipo acusando nanas.
Siguió un corto Nacional con un Alonso con buen promedio de gol (6 en 12 partidos). River nos dejó afuera por la mínima en octavos. Fue el prologo de su despareja despedida en un Metro en el que Vélez arrimó, pero los animadores fueron otros. Alonso jugaba cada vez menos.
Santili se presentó como candidato a la Presidencia de River con la vuelta de Alonso como principal consigna, ganó por robo y el Beto impuso el cumplimiento de una cláusula de su contrato a Petracca (si River ponía la plata que puso Vélez se lo llevaba) para irse a hacer banco al equipo histórico del Bambino Veira.
En el primer partido de Alonso con River en Vélez fue el más insultado por la popular local. No parecía haber quedado nada. Sin embargo, hoy, a la distancia, puedo recordar en azul y blanco pinceladas mágicas de uno de los más grandes jugadores del fútbol argentino. Recuerdo muchos aplausos, muchos Alonsooo Alonsooo, muchas cargadas a compañeros de escuela gallinas por haberles robado su máximo ídolo, mucha sensación de jerarquía al ver a ese gigante del fútbol con la V en el pecho. Es que la llegada de Alonso les refregó a todos la grandeza que Vélez había conseguido, si el Beto jugó en Vélez ¿Quién podía decir que no? Vélez era un club digno de estrellas de todo nivel, Vélez ya era un grande. Ahora sólo faltaban los triunfos que llegaron 10 años después, y en esos días de gloria un vago resabio alonsiano perduró, uno de los jugadores fundamentales de los 90 lleva como apodo “Beto” por su idolatría hacía Norberto Osvaldo Alonso, ex jugador de Vélez.

Alejandro Irazabal