Venimos de disfrutar una Fiesta Magna única, inigualable, colosal, otra perla de emoción para la Familia Velezana como lo fue aquella Caravana multitudinaria de principio de año. Toda la Gloria junta en una sola jornada, 100 Años de un gran Vélez que se vivió con toda la euforia y toda la pasión. En el año Centenario seguimos disfrutando de la magnificencia del Club distinto, diferente, envidiado. Y fue momento para las lágrimas sentimentales, para el recuerdo a nuestros antecesores que ya no están y que abrieron paso para que estas generaciones puedan venerar lo que supieron/supimos conseguir. No hay duda que cada paso de este 2010 trae aparejado un motivo para brindar por este cumpleaños, siempre es buena la ocasión de levantar una copa y sentarse a apreciar la Institución modelo que amamos con toda nuestra alma.
Claro que después hay que pasar al fútbol propiamente dicho; el vértigo impone esa vorágine. Está más que claro que el mejor regalo para este Gran Cumple sería bordar una estrella más en nuestro escudo. Queremos, anhelamos y deseamos una nueva vuelta olímpica para coronar todos los festejos que se vienen haciendo. El sueño principal, esa obsesión llamada Libertadores, quedó trunco y para otra ocasión. En menor escala, la Sudamericana aparecía como un premio consuelo y sin embargo muy tempranamente se dijo adios sin pena ni gloria. Queda, al cabo, la revancha y el objetivo de este Apertura que aparece como el último de los placeres que quedan en la mira. Se arrancó con todo el furor, con todo el ímpetu, considerado por propios y extraños como el mejor equipo del fútbol doméstico, y sin embargo ahora, con la mitad del camino recorrido, nos encuentra un poco rezagados en relación a toda la expectativa generada. Con una explicación a la vista: la falta de cosecha fuera de casa. Cuando en el Santuario Amalfitani se arrasa y se impone un respeto que nos infla el pecho, el asunto decrece totalmente en rodeo ajeno. Esa falta de equilibrio retumba en el ánimo y el asunto luego es remar y remar para volver a tomar posiciones de liderazgo. Es tan solo un llamado de atención si queremos pelear hasta el final; no caigamos en la intolerancia desmedida ya que aún nos encontramos entreverados en el lote de vanguardia. Confiamos en Gareca y su equipo para enderezar este rumbo que no está perdido, pero si a veces desorientado. Faltan muchos puntos en juego, todavía nos queda enfrentarnos al transitorio líder en lo que será una final anticipada y sabemos del potencial que tenemos para afrontar esta decisiva recta final.
En tanto, hay un Pueblo Fortinero que no baja los brazos en su entusiasmo. Que alienta, que empuja y que acompaña como siempre. Que desafió hace una semana las viscicitudes de un piquete en la ruta en un día laborable y estuvo haciendo el aguante en Rosario. Por eso, señores jugadores, estaría bueno –además- que al menos saluden y levanten los brazos aún en la derrota para esas huestes que de todos modos los aplaudieron. No perdamos de vista este detalle que aunque para ellos sea nimio, para el que dejó todo por soportar el combo fuga de trabajo/piquete/trayecto/cansancio, lo menos que espera es un “mimo” de sus representantes/ídolos/gladiadores. Todo suma, la armonía entre las famosas “cuatro patas” no debe resquebrajarse bajo ningún aspecto. Por eso también queremos(deseamos) alejar esas versiones que hablan de problemas de vestuario muchas veces desmentidas y que desde nuestro lugar es imposible descifrar. Paremos la pelota muchachos; levantemos la cabeza y empecemos a distribuír, hay material de sobra para devorarse todo lo que se ponga enfrente. Es solo cuestión de proponérselo seriamente.
Un nuevo partido como en esta ocasión en Casa debería ser el puntapié inicial, otro punto de partida para apuntalar el despegue definitivo. Se torna imperiosa la victoria y después sí empezar con la cosecha en calidad de visitante. Acá estamos, calentando las gargantas para alentar una vez más, para enterrar el último tropiezo y retomar la senda de la alegría. Como siempre decimos, y ahora más que nunca, Ponga Huevo Fortín Vaya al Frente… Ponga huevo que hay que ganar. Te lo pide toda la gente, la que nunca te vá a abandonar.
Daniel Ortiz
Claro que después hay que pasar al fútbol propiamente dicho; el vértigo impone esa vorágine. Está más que claro que el mejor regalo para este Gran Cumple sería bordar una estrella más en nuestro escudo. Queremos, anhelamos y deseamos una nueva vuelta olímpica para coronar todos los festejos que se vienen haciendo. El sueño principal, esa obsesión llamada Libertadores, quedó trunco y para otra ocasión. En menor escala, la Sudamericana aparecía como un premio consuelo y sin embargo muy tempranamente se dijo adios sin pena ni gloria. Queda, al cabo, la revancha y el objetivo de este Apertura que aparece como el último de los placeres que quedan en la mira. Se arrancó con todo el furor, con todo el ímpetu, considerado por propios y extraños como el mejor equipo del fútbol doméstico, y sin embargo ahora, con la mitad del camino recorrido, nos encuentra un poco rezagados en relación a toda la expectativa generada. Con una explicación a la vista: la falta de cosecha fuera de casa. Cuando en el Santuario Amalfitani se arrasa y se impone un respeto que nos infla el pecho, el asunto decrece totalmente en rodeo ajeno. Esa falta de equilibrio retumba en el ánimo y el asunto luego es remar y remar para volver a tomar posiciones de liderazgo. Es tan solo un llamado de atención si queremos pelear hasta el final; no caigamos en la intolerancia desmedida ya que aún nos encontramos entreverados en el lote de vanguardia. Confiamos en Gareca y su equipo para enderezar este rumbo que no está perdido, pero si a veces desorientado. Faltan muchos puntos en juego, todavía nos queda enfrentarnos al transitorio líder en lo que será una final anticipada y sabemos del potencial que tenemos para afrontar esta decisiva recta final.
En tanto, hay un Pueblo Fortinero que no baja los brazos en su entusiasmo. Que alienta, que empuja y que acompaña como siempre. Que desafió hace una semana las viscicitudes de un piquete en la ruta en un día laborable y estuvo haciendo el aguante en Rosario. Por eso, señores jugadores, estaría bueno –además- que al menos saluden y levanten los brazos aún en la derrota para esas huestes que de todos modos los aplaudieron. No perdamos de vista este detalle que aunque para ellos sea nimio, para el que dejó todo por soportar el combo fuga de trabajo/piquete/trayecto/cansancio, lo menos que espera es un “mimo” de sus representantes/ídolos/gladiadores. Todo suma, la armonía entre las famosas “cuatro patas” no debe resquebrajarse bajo ningún aspecto. Por eso también queremos(deseamos) alejar esas versiones que hablan de problemas de vestuario muchas veces desmentidas y que desde nuestro lugar es imposible descifrar. Paremos la pelota muchachos; levantemos la cabeza y empecemos a distribuír, hay material de sobra para devorarse todo lo que se ponga enfrente. Es solo cuestión de proponérselo seriamente.
Un nuevo partido como en esta ocasión en Casa debería ser el puntapié inicial, otro punto de partida para apuntalar el despegue definitivo. Se torna imperiosa la victoria y después sí empezar con la cosecha en calidad de visitante. Acá estamos, calentando las gargantas para alentar una vez más, para enterrar el último tropiezo y retomar la senda de la alegría. Como siempre decimos, y ahora más que nunca, Ponga Huevo Fortín Vaya al Frente… Ponga huevo que hay que ganar. Te lo pide toda la gente, la que nunca te vá a abandonar.
Daniel Ortiz
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