martes, 3 de agosto de 2010

La Última Chance

Carlos Bianchi llegará a los 65 años en el 2014. Esto nos enfrenta a todos los hinchas de Vélez ante el riesgo de ver pesar este nuevo proceso como la pérdida de la última posibilidad de disfrutar de nuestro ídolo al frente de la selección nacional.

La semana pasada Bianchi abrió una puerta que esperemos nadie en la AFA cierre. Siempre desde Viamonte se ha señalado al propio Carlos Bianchi como la causa que impidió que se calce el buzo de entrenador nacional, por lo que entendemos que estas declaraciones del Virrey terminan con esa razón (o excusa); hay esperanzas.
Por eso creo que desde Vélez debemos hacer nuestro aporte para que se produzca al fin lo que debió producirse hace ya varios mundiales. Desde esta revista es muy poco lo que podemos hacer, sólo fijar nuestra opinión favorable; pero incluso para que ésta sea válida tenemos que argumentar más allá de nuestra incondicional adhesión emotiva hacia Carlos Bianchi, debemos dar razones que sean válidas ante los hinchas de cualquier otro club; y si hacemos este esfuerzo a favor de Carlos, es porque creemos que Bianchi es la mejor opción para ocupar el puesto de director técnico de la selección argentina a los ojos de cualquiera que sepa algo de fútbol, sin importar la camiseta que tenga puesta.
¿Por qué decimos esto?
Más que un “equipo”, la selección es hoy un “combinado” de estrellas. En el fútbol mundial, desde hace ya unas décadas, las usinas de dinero se han corrido definitivamente a los clubes, éstos son los que se endeudan indefinidamente en función de los negocios de otros (TV, sponsors, etc.); por ello hoy son los clubes quienes tienen el poder de imponer condiciones, y estas son cada vez más restrictivas a los federaciones nacionales. Los seleccionadores (éste parece ser actualmente el título más adecuado) disponen cada vez de menos días para trabajar con sus (ajenos) jugadores. Los 4 meses en los que Menotti contó con los jugadores durante el 82 se recuerdan hoy como un despropósito. Las posibilidades de armar grandes entramados y estructuras táctico-estratégicas son casi nulas, no hay tiempos para ensayar movimientos complejos, ni siquiera casi para jugadas preparadas. Lo que se impone es la necesidad de una practicidad extrema; y el máximo exponente de la practicidad futbolística se llama Carlos Bianchi.
Recuerdo cuando en pleno Virreinato Velezano explicaba a todo el que lo quisiera escuchar que el fútbol es algo simple, que lo complican sin necesidad ni sentido. Entre quienes lo acomplejan innecesariamente colocaba a los jugadores que no buscan la más simple, que no son prácticos. Este es el pensamiento que debe dominar hoy la tarea del seleccionador nacional; todo debe ser puesto en función de explotar con practicidad las posibilidades de un plantel. ¿Alguien mejor que Bianchi sabe explotar al máximo la materia prima con la que cuenta?
Algunos podrían señalar que a la selección se le exige triunfo, juego y convicción ofensiva y que Bianchi apuesta a otra cosa. Bastaría contestarles que hemos soportado 8 años a Bilardo colgado del travesaño esperando que arriba Maradona haga algo por él. Pero el postulado es falso, Bianchi no es defensivo sino “practicista”, parte de aquello que tiene y en las circunstancias en las que lo utilizará. Vélez ha salido con 5 defensores en Brasil y también a comerse al rival en el área de enfrente cuando se podía y era necesario; ha jugado en Vélez sin un enganche definido y con uno bien claro en Boca; ha aguantado los partidos pero también ha mandado a sus centrales de centrodelanteros al área rival. Bianchi es práctico, no es un teórico del fútbol (y por convicción, no por limitaciones), no se condena a una posición político-táctica, ni a ayudantes, ni a jugadores, ni a nada, sólo se esclaviza a la búsqueda del objetivo a través de medios claros y honestos; y es eso lo que la selección necesita, hoy más que nunca.
Es que el proceso que culmina parece haber sido dominado por lo contrario. Maradona ha tomado decisiones guiado por su emotividad, esto ha sido una característica de Diego a lo largo de toda su vida pública: Maradona rápidamente se hizo consiente de la significación que cada opinión que vierte tiene y ha repartido bendiciones y maleficios de acuerdo a su bondad o animadversión. Baste recordar el grotesco noventista de la pantalla de TV dividida en 3 para que en dos, los máximos candidatos a Presidente de una cercana elección esperaran que en el tercer cuadro Maradona les informara a ellos (y a la nación) a quien iba a votar. Con esa lógica de trascendencia ha administrado los distintos aspectos de su vida, entre ellos su rol de seleccionador. Por ejemplo, sus amigos suelen ser los bendecidos en algún momento de su vida y “los banca a muerte”. En cambio Bianchi es adecuadamente condicional, condicional a la efectividad práctica; si bien Ischia fue su gran amigo, también lo eran otros, y la visión de fútbol de Ischia (segundo armador de juego durante toda su carrera de futbolista) es innegable.
Tampoco sería capaz de reacomodar las fichas en función de tal o cual. Cuesta imaginar a Bianchi atrasando al mejor jugador del mundo para que juegue otro más adelante. Bianchi coloca a cada uno en el lugar en el que puede explotarlo al máximo, no se somete a compromisos emotivos a la hora de decidir. Tampoco es fácil imaginar a Bianchi colocando de marcadores de punta a jugadores con físicos y ritmos de centrales, esto se opone a la practicidad lógica más elemental; y si bien estos errores se encubren ante Grecia o Corea, se destacan al máximo ante equipos como Alemania (o en todo caso los colocaría contra Nigeria pero los sacaría contra Alemania). La maximización de la efectividad es su estilo, lo que no es sinónimo de resultadismo, si bien no tiene problema en clausurar un partido 2 a 0 a favor en la Bombonera o el Monumental, la simpleza de juego también destila belleza, la belleza del toque justo, de la exquisitez de la jugada contundente.
Por todo esto, y por muchas otras cosas (como los valores que Carlos puede desarrollar cada vez que le toque comunicar, el perfil correcto para un lugar de esa elevación y la buena imagen internacional que todo esto conlleva), consideramos que Carlos Bianchi es el nombre que le cabe exacto a la selección actualmente, lo decimos como hinchas de Vélez, como hinchas de la selección y como observadores permanentes del fútbol de cualquier lado y en cualquiera de sus formas. Todos los futboleros argentinos saldremos ganado, y los de Vélez con el plus de ver a nuestro hombre al frente de la máxima expresión del futbol argentino.

Alejandro Irazabal

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