martes, 3 de agosto de 2010

Editorial: Lobos y Corderos

Ha pasado largo rato desde que nos llamamos a silencio, no queríamos embarrar la cancha, porque ¿Sabe qué pasa?: Nosotros no decimos que todo esta bien, que todos los dirigentes son altos, rubios y de ojos celestes; y, por sobre todas las cosas, no nos desgastamos diciendo que todos son honestos, como si el hecho de serlo fuera una virtud y no una constante de vida. Dicen que el dinero de todos no se malgasta; pero vemos como lo invierten en jugadores golondrinas, que hoy se besan la V azulada y mañana estrujan también a besos otras camisetas; y mientras estos picaros vienen y se van con los bolsillos llenos, los que hemos pasado una vida penando y gozando juntos, nos peleamos, ni nos saludamos. De piolas tenemos muy poco, pero si mucho de giles.
Mientras todo esto ocurre, el más vivo de todos sigue y sigue dándole a la a lata. Sigue con todos los cañones apuntando al ferretero, distrae la atención y sigue siendo por el propio peso de su liderazgo, quizás sin buscarlo, el dueño de la pelota (y si alguien se anima a desmentirlo sería un reverendo hipócrita). Cuando éramos chicos el dueño de la pelota solía ser un gordito, pero era el que decidía quien jugaba y quien no; en este caso es alto y nada gordo, parece que es él el que no juega, pero no le crea... que juegue bien es otra cosa, pero que juega, juega en serio. Este dueño de la pelota habría decidido dar un paso al costado, primero mando a la cancha a un hombre vinculado a la justicia, este hombre cumplió lo encomendado, casi nunca saco los pies del plato, y si algún día creyó que el poder pasaba por sus manos, rápidamente lo pusieron en caja. Por ejemplo a La V de Vélez la acreditó, al otro día volvió todo a fojas cero, hoy en día no sabemos si sigue o no, al menos no tenemos noticias de él.
Llegaron las otras elecciones, la ordenada Unidad Velezana, no daba pié con bola respecto en la elección de la fórmula, uno a uno se cruzaban de vereda con una velocidad asombrosa. Algunos que de un lado de la vereda no bajaban de mesa directiva, del otro lado aceptaban una portería o hasta manejar la entrada de autos… a control remoto. Ni siquiera Discepolo con su asombrosa imaginación hubiese podido creer lo que sucedió, pero aparecio el Mesías opositor desde los medios partidarios y casi les escupe el asado. Todavía recuerdo la cara de preocupación del dueño de la pelota tratando de dar vuelta el resultado. Las fans de Luis Miguel lo lograron. Respecto a este último tiene programado un viaje para el año próximo, justo para noviembre. ¿Qué raro, nos es cierto? Algunos de los que cruzaron de vereda decían que iban cambiar todo lo que estaba mal, no cambiaron nada, todo siguió igual, y por temor a que los echen siguen firmes como rulo de estatuas exactamente donde los pusieron.
Mientras el dueño de la pelota la seguía inflando para que pique bien, vino el turno de otro hombre de la justicia, una persona que no se mete con nadie, ¿Quien puede hablar mal de él? Un tipo conciliador, no se impone con autoridad, todo lo basa en el consenso, si la directiva le dice “esto está mal”, no hace absolutamente nada para revertirlo. Se auto titula el “Presidente de la Democracia”, pero nos gustaría recordarle tanto a él como a su antecesor que bajo ambos mandatos hubo y hay socios discriminados; y por más que la historia la escriben los triunfadores, hay otra historia, que también se escribe, y en esa van a quedar ambos definidos por lo que realmente han hecho. Suena raro decir esto cuando falta un año y medio para el fin del mandato, pero parece que el dueño de la pelota se ha decido por otro, uno más afín a su estilo ¿Quién será? Como decimos todo apunta a un hombre con metodologías parecidas a el dueño de la pelota (no tendría nada de malo, al dueño de la pelota mal no le fue).
No nos gusta hablar de códigos porque nos suena a mafia, pero quien traiciona la amistad por política o poder, automáticamente deja de ser confiable para los que tenemos otra visión de la vida. A un amigo le sucedió después de muchos años de transitar tribunas, de ver los crecimientos de sus hijos, de compartir mesas de desayuno, hasta formar una amistad. Ver ahora como lo mandaron enfrente nos sonó mal. Todavía este amigo nuestro no se convenció que hay personas que una vez que creen que han llegado al podio, y que el poder es eterno, expulsan, no comparten nada con quien tiene otro manera de pensar, y es más, creen que lo que hacen esta siempre bien, y hasta amenazan cuando les dicen algo distinto a sus formas de vida.
Igualmente, si es así, por más que no nos guste, hay más sinceridad política. Basta de parecer corderos cuando en realidad se ven como lobos hambrientos a los que les están robando la comida diaria, basta de parecer democráticos cuando la democracia les importa un bledo; otra vez más será el socio el que decida. Quiera Dios que en caso de triunfar otra vez este modelo de club, Vélez aguante otro mandato fútbol céntrico en manos de esta comisión directiva; que pretende que una sociedad sin fines de lucro siga hipotecando su futuro, igual que en el hipódromo, apostando todo a las patas de algunos que vienen tocan y se van, pero cuando se van se llevan casi hasta nuestra sangre... A pesar de todo, nosotros seguimos siendo de Vélez y ni estos, ni ningún dirigente circunstancial, nos va a cambiar nuestros pensamientos. Estos pasarán y, si Dios quiere y la suerte nos ayuda, Vélez quedara.

Angel García

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